El camino de la noche

Una noche, después de haber cenado un suculento pan con aguacate, y haber intentado infructuosamente hacer un serrucho para ligar un pote, era evidente que lo único que se podía hacer era acostarse.

EL RELOJ MARCABA LAS DIEZ DE LA NOCHE, y se había anunciado un llamado a Huelga Nacional, para el día siguiente, (no recuerdo por qué era la huelga).
El consenso en mi casa (Villa Piedra), era que nadie debía salir esa noche, para evitar caer preso en una de esas redadas de La Policía, cuando hay conatos de huelga.
Normalmente yo dormía en el colmado La Tatagua, a unos 4 kilómetros de la Villa. (Ocho, si se camina a pies y a esa hora); pero esa noche, por las razones ya expuestas, tendría que quedarme a dormir en Villa Piedra.
La vaina es que cuando íbamos a acostarnos, llegaron Tavito y Elba Nidia con su hija Candy, que estaba recién nacida.
Esto cambió radicalmente todos los planes; Doña Elena, como buena anfitriona, dispuso de su habitación y su cama para la pareja recién llegada, lo cual obligaba a hacer ajustes entre los que dormirían juntos en una misma cama.
Yo tendría que dormir con Julio, Félix y Andrés; pero no me gustó la idea de someterme a la condición de sardina y se me ocurrió otra idea mejor, “irme a dormir al Colmado La Tatagua”, donde solo estaba Nestico (El Fons).
Planteé la idea de irme para el 17 e inmediatamente hubo una lluvia de oposiciones. Unos argumentaban que ya era muy tarde para salir, otros decían que el 17 estaba demasiado lejos para irse a pies, (todavía no se usaba el motoconcho); pero a mí lo que me mortificaba era que la Policía estaba en redadas por el asunto de La Huelga, y no quería dormir como sardina, así que se me ocurrió otra gran idea.
Me cambié de ropa y me vestí con una Chacabana, me puse unos lentes de los que usan los Técnicos en Electrónica y los Periodistas de antes (que, a propósito, no recuerdo de dónde salieron esos lentes), y me puse una Biblia enorme debajo del brazo. Así emprendí el camino a La Tatagua.
Caminé sin ningún inconveniente hasta que al final de la Avenida Duarte, dos Policías me ordenan pararme, y con voz muy autoritaria me dice uno de ellos:
- ¡Hermano, uté no sabe que mañana hay huelga y tamo recogiendo; uté se va’ salvá porque e evangélico, así que acuétese dende que llegue a su casa!
Con el corazón en las manos por el enorme susto, solo pude responder:
- Amén hermano, Amén. Dios Bendiga, Dios Bendiga, Dios b...
Y me alejé a ciento y pico…
DIONICIO LIRANZO (MORENO). haina17@yahoo.com
Las Huelgas... la mejor excusa para montar una Liga de Dominó de divertidísimas consecuencias en Villa Piedra. (Villa Piedra Imagen).
MOMENTOS DIFÍCILES
Una noche, después de haber cenado un suculento pan con aguacate, y haber intentado infructuosamente hacer un serrucho para ligar un pote, era evidente que lo único que se podía hacer era acostarse.

EL RELOJ MARCABA LAS DIEZ DE LA NOCHE, y se había anunciado un llamado a Huelga Nacional, para el día siguiente, (no recuerdo por qué era la huelga).
El consenso en mi casa (Villa Piedra), era que nadie debía salir esa noche, para evitar caer preso en una de esas redadas de La Policía, cuando hay conatos de huelga.
Normalmente yo dormía en el colmado La Tatagua, a unos 4 kilómetros de la Villa. (Ocho, si se camina a pies y a esa hora); pero esa noche, por las razones ya expuestas, tendría que quedarme a dormir en Villa Piedra.
La vaina es que cuando íbamos a acostarnos, llegaron Tavito y Elba Nidia con su hija Candy, que estaba recién nacida.
Esto cambió radicalmente todos los planes; Doña Elena, como buena anfitriona, dispuso de su habitación y su cama para la pareja recién llegada, lo cual obligaba a hacer ajustes entre los que dormirían juntos en una misma cama.
Yo tendría que dormir con Julio, Félix y Andrés; pero no me gustó la idea de someterme a la condición de sardina y se me ocurrió otra idea mejor, “irme a dormir al Colmado La Tatagua”, donde solo estaba Nestico (El Fons).
Planteé la idea de irme para el 17 e inmediatamente hubo una lluvia de oposiciones. Unos argumentaban que ya era muy tarde para salir, otros decían que el 17 estaba demasiado lejos para irse a pies, (todavía no se usaba el motoconcho); pero a mí lo que me mortificaba era que la Policía estaba en redadas por el asunto de La Huelga, y no quería dormir como sardina, así que se me ocurrió otra gran idea.
Me cambié de ropa y me vestí con una Chacabana, me puse unos lentes de los que usan los Técnicos en Electrónica y los Periodistas de antes (que, a propósito, no recuerdo de dónde salieron esos lentes), y me puse una Biblia enorme debajo del brazo. Así emprendí el camino a La Tatagua.
Caminé sin ningún inconveniente hasta que al final de la Avenida Duarte, dos Policías me ordenan pararme, y con voz muy autoritaria me dice uno de ellos:
- ¡Hermano, uté no sabe que mañana hay huelga y tamo recogiendo; uté se va’ salvá porque e evangélico, así que acuétese dende que llegue a su casa!
Con el corazón en las manos por el enorme susto, solo pude responder:
- Amén hermano, Amén. Dios Bendiga, Dios Bendiga, Dios b...
Y me alejé a ciento y pico…
DIONICIO LIRANZO (MORENO). haina17@yahoo.com
*PP07292008.
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